lunes, 17 de abril de 2017

carta a Henrique Capriles Radonzki

Carta abierta de un exiliado a Henrique  Capriles Radonzki. 
Estimado señor Capriles escribo estas breves letras tal como las siento, sin mucho regodeo. Mi historia no importa, importante es su papel en la historia de Venezuela. No se cuantos lo aconsejan o lo increpan para actuar,  pero algo estoy seguro, no quisiera estar en sus pantalones. Yo que le he seguido de cerca y de lejos, como partidario y como observador, lo veo ahora acercarse al momento más crucial de su carrera política, “una cita con la historia”  dirían algunos. Entre tantas expectativas para el venidero 19 de abril surge un temor nada infundado de que el pueblo venezolano sea nuevamente traicionado por un grupo politiquero que no tuvo el guáramo de hacer lo que debía y quedar como unos vende patria. Usted que conoció los calabozos y ve a diario el hambre, las penas y al mismo tiempo oye las risas, el entusiasmo y el no dejarse vencer de nuestra amada gente, no puede ser indolente y mucho menos rajao  a estas alturas del juego. Para los no tan jóvenes, en este momento su papel se parece al de Jóbito Villalba en 1952, Figura que inevitablemente será borrada de la historia escolar y del recuerdo del venezolano, porque en Venezuela la historia la escriben los vencedores y no tienen piedad con el derrotado ni en las letras.
Para empezar; por favor, deje ese discurso trillado y plagado de lugares comunes, de miradas esquivas, con gestos y ademanes que parecieran imitar al innombrable insepulto.
Nuevamente la baraja le da las cartas con las que debe jugar. Inhabilitado ante unas elecciones seguramente amañadas, con un partido de líderes jojotos o pasados de tostados, le toca apostar y yo diria que echar el resto. Recuerde que hay jugadores tramposos en la mesa y otros que miran como buitres para arrebatarle su lugar. En los próximos 3 ó 4 días su cita con la historia tiene una nueva página que puede llenarse de vítores y halagos o ser una página digna de arrancarse y ser dejada al olvido. El temor de todos está en la sangre que pueda correr. Se me inyectan los ojos y me retumba el corazón con lo que podría suceder. Le pido, le suplico que juegue sobre seguro, tiene la mejor mano de todas con casi 20 millones de ases cantando victoria.
Necesitamos que aprenda a navegar esta enorme ola y lleve a puerto un barco que luego de tener 6 terribles capitanes necesita recobrar el rumbo sobre aguas tranquilas y de progreso.
Dios lo oriente y bendiga a nuestra amada Venezuela 
Salvatore Nicita Blanco 
6.821.395